Mi Espejismo
Capitulo I
El pasado, es pasado, el presente, es presente, entonces, ¿Qué estoy viviendo yo ahora?
Ayer me dormí en el internado, al despertar, yo estaba en mi habitación, ¿En que momento me moví? No lo sé, pero mayormente no me importa mucho. Mi cuerpo está adolorido, tengo marcas de jeringas en mis brazos, que ya están morados, además de unas notorias ojeras, eso pude ver al mirarme al espejo, además de que mi cabello ha crecido, antes me llegaba a los hombros, ahora, hasta la mitad de la espalda, creo que tengo que cortarlo, no me gusta como me veo así. Incluso, creo que crecí un poco. ¿Por qué ya no están mis piercings?, los debí de perder en el hospital, a todo esto, ¿Por qué yo estaba en un hospital?
Algo me dice que no debo pensarlo mucho.
Caminé al baño, entre a la ducha y abrí la llave, lavé mi cabello con paciencia, estaba lleno de enredos, cómo si no lo hubiera peinado en un tiempo prolongado, mis brazos estaban llenos de marcas, la mayoría sobresalían por mi piel, daba igual, de todas formas, ya las había visto antes, sonreí, no se porque.
Al salir de casa, vestido como siempre, una camisa negra con media manga, con tres botones abrochados, dejando a la vista mis cicatrices, mi pelo suelto, sin arreglar, unos bototos, y pantalones ajustados. Fui a la plaza donde se supone que están siempre mis amigos, lo raro, es que no había nadie, unos pocos extraños, y solo un conocido, Pedro.
Le grité de lejos, volteó, y se acercó corriendo hacia mi, me dio un abrazo tan fuerte que llegaron a sonar algunos de mis huesos, y me levanto del suelo, sus ojos se llenaron de lágrimas de emoción, ¿Cuánto tiempo habrá pasado?, me dio una cálida bienvenida, le pregunté por los demás, y me dijo que ya no venían, y que ha pasado tiempo. Estuve mucho tiempo con él, hablamos de muchas cosas, nos actualizamos de lo que le había pasado al otro todo este tiempo, Pedro se veía mayor, se notaba el paso del tiempo. Incluso, habían cambiado las bancas, y algunas plantas. Eran más o menos las ocho. Cuando salí de casa, no me encontré con mis padres, ¿Dónde están? Las dudad me carcomían por dentro, pero yo sabía, que Pedro, no era la persona indicada para plantearle mis dudad.
Fui a la casa de Danny, a hablar con Eve, o con su madre.
Llegué a la casa de Danny, todo estaba igual, el tiempo se detuvo en ella, toqué el timbre como lo hacía antes. Para mí, ese antes, era como ayer, y ayer, pasaron muchas cosas, si ese antes, en verdad fuera como un día para mí, yo, en un día, alcancé el amor y lo perdí.
Una niña abrió la puerta, como de catorce años, más o menos, tenía un hermoso cabello rubio hasta la cintura, aparte de unos lindos ojos celestes que adornaban su rostro, portaba unos aretes que le rozaban los hombros, su pelo estaba desordenado, llevaba unos jeans celestes, ajustados, además de unas sandalias y una polera ancha, de color gris, lisa. Se veía calmada, y despreocupada. Me miró por un lapso de treinta segundos, y luego en un tono de duda susurró ¿Yu?, ¿Por qué me dijo Yu? Luego dijo en tono de corrección “¿Dark?” Y le respondí “Si, veo que te acuerdas de mí”. Me invitó a pasar al living, y me sirvió un té, arriba de la chimenea, había una vasija de porcelana, era Danny. Yo recuerdo que cada día, le dejaba una rosa blanca al costado de sus cenizas. Le pregunté si estaba sola, asintió con la cabeza, y se sentó a mi lado. Le pregunté por su madre, y me respondió que estaba con su novio, y que ella no lo soportaba. Había cambiado mucho, aunque su personalidad, no tanto, más que nada, había cambiado su físico.
Eve, ¿cuanto tiempo ha pasado?- Le pregunté dejando la tasa vacía de té sobré la mesa-.
Desde la perdida de mi hermano, cuatro años. Ha pasado tiempo, pero aún se extraña su presencia en la casa…-Dijo Eve, suspirando, y cruzándose de piernas en el sillón-.
¿Cuatro años ya?, en el hospital no habían calendarios, y por los medicamentos, siento como si todo esto…Hubiera pasado ayer, eso me explica porque mis amigos no están donde siempre, ya deben estar en la universidad, que tonto soy.- Dije bajando el tono, e inclinando mi cabeza hacía un costado-.
No es tu culpa, sentiste, mas que todos nosotros la perdida de Danny, espero que este descansando, ya que sufrió mucho en su corta vida, a los diez años, yo no lo entendía, pero ahora, puedo entender todo, incluso, el sufrimiento que Danny experimentó, lo extrañamos, pero quizá, este mejor en su descanso eterno.-Dijo Eve mientras servía mas té en su tasa, y luego sirvió más en la mía-.
No creo que este mejor muerto, el estaba feliz con migo, estábamos juntos siempre, hice todo lo posible para que se sintiera a gusto, no se si entenderás esto, pero yo estaba enamorado de tu hermano, y el me amaba a mí, éramos el uno para el otro, aunque no todos pensaran así. Yo creo, que Danny era la persona más perfecta, y hermosa de este mundo. ¡Y que no hay lágrimas ni palabras, para expresar lo que sentí cuando me dejo!…-Dije en tono mas o menos alterado, y escondiendo mi rostro en el sillón, ya que unas mínimas lágrimas salieron de mis ojos, me aguante de seguir llorando, ya que estaba con Eve, yo siempre intenté mostrarme fuerte frente a ella, incluso, intenté ser un buen ejemplo a seguir, y Danny se preocupaba de eso, ni siquiera me dejaba fumar frente a ella, así que no me atreví a llorar, ni a recibir su consuelo-.
Te entiendo…-Dijo Eve, y luego se quedo en silencio-.
Aparte, Eve, ¿Has visto a mis padres?- Pregunté algo curioso y entrelacé los dedos de mis manos-.
No los he visto, ¿No estaban en tu casa cuando saliste?- Preguntó curiosa-
No, no estaban…-Dije algo perplejo-.
Luego de eso seguimos hablando de cosas irrelevantes, reí un poco con ella, era simpática, en resumen, cariñosa, amable, fácil de entender, una chica perfecta. Si yo no amará desde el fondo de mi corazón a su hermano, me encantaría estar con ella, aunque es imposible, porque mi amor a Danny, no desaparecerá nunca. Me fui de la casa de Danny, ahora solo de Eve, y de la madre de ella, como a las once de la noche, y volví a casa, mis padres todavía no llegaban, igual, casi nunca estaban en casa. Me acosté sin comer nada, ya que no había comida en el refrigerador y me dormí enseguida.
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