Capitulo tres
“Yo sabía que la muerte no separaría nuestra unión, siempre lo supe, no se porque dudé”.
Después de la extraña noche que yo había pasado, decidí dormir, con la confianza de que Danny estaba con migo. No soñé nada, y por un momento, pensé que Danny me había dejado de nuevo.
Que bueno que no fue así.
Estuve toda la tarde en casa, viendo la televisión, y esperando que algo sucediera, sin éxito, ya que nada paso, eso fue lo que hice en todo el día, luego fui a caminar, a buscar a Pedro, o a algún conocido, ya que por los cuatro años que permanecí encerrado en ese lugar, me perdí de mucho. Incluso, una de mis mejores amigas ya era madre, y estaba casada, y yo, aún sin hacer nada, sin nadie por quien vivir, y sin un camino que seguir…Pero ahora, que Danny está a mi lado, puedo seguir viviendo con él, y seguir siendo feliz a su lado…Aunque no pueda verlo, el siempre estará para mi, en mis sueños, cada noche, regalándome felicidad y buenos momentos.
Fui a la playa, después a la plaza. No encontré a ningún conocido, prácticamente, la plaza estaba llena de emos, y en la playa había un grupo de góticos bebiendo desenfrenadamente, lo normal.
Había dormido demasiado, y no quería volver a mi casa, ya que seguro mis padres no estarían, el solo hecho de pensar donde pueden estar o que están haciendo, me causa dolor de cabeza, así que prefiero no pensar mucho en eso. Caminé a las rocas, alejándome de la costa, y desde ahí, miré tranquilamente lo relajado y calmado que estaba el mar, se veía simplemente hermoso. Me senté en las rocas, no tenía nada para fumar, así que me aguante, ya que no tenía la intención de buscar dinero e ir a comprar, o de pedirle a algún extraño.
Cerré levemente mis ojos, y luego los abrí, mirando al cielo, intentando relajarme, aspirando el refrescante aire marítimo, y luego, fijando otra vez la mirada en el horizonte. Me sentí algo mareado, de un momento a otro, la verdad, no debería estar mareado, ya que no estaba tomando ningún medicamento, aún sentado y mirando el horizonte, aunque mareado, parpadeé, cómo cualquier persona y aún con los ojos cerrados, capté una luz, no muy brillante, pero aún así, algo cegadora, comparada con la oscuridad de la noche que me rodeaba, abrí los ojos, y vi algo fantástico, era mi Danny, sonriendo, estaba arriba mío, y me miraba fijamente a los ojos, sus ojos no eran verdes, eran totalmente negros, y su cabello, que era negro, se había vuelto de un resplandeciente color blanco, le sonreí, y lo abracé fuerte.
(¡¡¡Te extrañe tanto!!!)-Gritó Danny en frente de mi, aunque, esa no era su personalidad típica, me encantaba verlo tan animado-.
¡Obviamente te extrañe!- Luego de eso, lo volví a encerrar en uno de mis abrazos, y le susurré al oído-. ¿Qué le sucedió a tu cabello…Y a tus ojos?- Danny entró en duda, y me miró fijamente-.
(Yo no veo nada diferente…Esta todo tal cuál cómo ha estado siempre…No puedo descifrar el cambio).- Me volvió a abrazar, y me besó suavemente en los labios, tomando mi mano, yo estaba seguro, más que seguro de que ese era Danny, pero al mismo tiempo, siento que no era el Danny que me dejó atrás años antes-.
No importa…te ves hermoso cómo siempre, además de que en verdad te vez muy feliz…-Le sonreí y acaricié su nuevo cabello blanco con delicadeza, él se dejó hacer cariño, cómo siempre, y pregunté repentinamente- ¿Danny, estoy soñando?-
(No, esta es tu realidad…No cómo antes…antes estábamos los dos encerrados en tu subconsciente…todo esto es real. ¿Por?)- Preguntó Danny curioso, mirándome a los ojos y sonriendo-.
Por nada, no te preocupes cariño…-Le dije tomando su mano, para después sonreírle y que él correspondiera mi sonrisa-.
(Yu…Me siento un poco mal…creo que no puedo permanecer mucho más tiempo aquí con tigo…cuando vuelva a tener energía…Te visitaré de nuevo, quizá en tus sueños…Te amo mucho…Hasta luego cariño…).- Danny desapareció repentinamente, prácticamente fue un parpadeo de luz…yo sólo sonreí, con la confianza de que lo volvería a ver en unas horas-.
Yo lo amo…a mi pequeño Frances, me da igual cómo se vea, el es mío, me pertenece, y yo le pertenezco a él.
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